En los tribunales de General Pico se formalizó la investigación contra Segundo Isabel Alfonso, señalado por protagonizar un violento episodio en Quemú Quemú, donde habría intentado disparar con un arma de fuego contra el comisario Julio Martínez. La audiencia fue encabezada por la jueza de control Jimena Cardoso y contó con la participación del fiscal Guillermo Komarofky y el defensor oficial Walter Vacaro.

El Ministerio Público Fiscal imputó a Alfonso el delito de homicidio doblemente agravado en grado de tentativa, por el uso de arma de fuego y por haberse dirigido contra un integrante de la fuerza policial, figura que prevé una elevada pena de prisión efectiva. Como sustento, la fiscalía señaló que existen elementos de convicción suficientes para considerar que el acusado intentó quitarle la vida al comisario, entre ellos el informe pericial sobre el revólver calibre 38 largo secuestrado, que presentó municiones en el tambor y una bala “percutada” en recámara, lo que indica que el gatillo fue accionado aunque el disparo no se concretó por una falla en el fulminante.

De acuerdo a la reconstrucción realizada con testimonios de la pareja e hijos del imputado, además de los efectivos presentes, el hecho se originó en un conflicto intrafamiliar luego de que Alfonso regresara de trabajar en el campo. Tras una discusión con su hija de 18 años, que habría derivado en agresiones físicas y amenazas de muerte hacia la familia, uno de los hijos intervino para separarlos y posteriormente dieron aviso a la policía.

Cuando el comisario Martínez llegó acompañado por el oficial Guzmán, el acusado los habría recibido con una actitud aparentemente calma, pero luego habría tomado de la mano al jefe policial, lo habría obligado a ingresar a la vivienda y extraído el arma de su cintura. En ese contexto, siempre según la versión fiscal, apuntó a zonas vitales —cabeza y torso— y gatilló el revólver, acción que fue finalmente neutralizada por el segundo efectivo, quien efectuó un disparo con una escopeta antitumulto hacia las piernas de Alfonso.

En la audiencia, el imputado decidió declarar: reconoció la discusión con sus hijos pero negó haber intentado disparar contra el comisario. Afirmó que, luego del conflicto, salió al exterior, volvió a entrar, tomó el arma para colocársela en la cintura y se sentó a tomar mate, y que la policía irrumpió rompiendo la puerta, momento en el cual habría llevado la mano a la cintura para entregar el arma y fue herido. Esta versión fue considerada incompatible por la fiscalía con la evidencia balística y los testimonios, que describen un accionar ofensivo directo contra la autoridad.

Ante la gravedad de la imputación y la expectativa de pena, el fiscal Komarofky pidió la prisión preventiva por seis meses al sostener la existencia de riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. La jueza Cardoso hizo lugar a la medida, aunque la fijó en un plazo de tres meses, hasta la finalización del proceso, y ordenó además la realización de un examen mental obligatorio, tal como prevé el Código Procesal Penal para los casos de homicidio o tentativa.

FUENTE INFOPICO.