El sistema educativo de la provincia de Buenos Aires, registra una fuerte baja en la matrícula de los jardines de infantes: desde 2018 las inscripciones cayeron más de un 25% en el promedio provincial, y en algunos distritos, como Luján, la caída llega a superar el 50% en los últimos siete años. Especialistas y autoridades educativas vinculan este fenómeno principalmente a la baja de la natalidad, pero también al impacto de la pandemia de Covid-19 y a la crisis económica, factores que profundizaron el descenso de alumnos en el nivel inicial.

Hasta 2018 la matrícula venía en ascenso, sobre todo después de que se estableciera la obligatoriedad de la sala de 4 años en 2014, pero en el último tiempo la tendencia se revirtió de manera marcada. Según datos oficiales, la inscripción en jardines de infantes pasó de 755.700 a 578.600 alumnos, y se proyecta que en 2026 la cifra sea todavía menor, en paralelo con la caída de los nacimientos en la provincia, que pasaron de 770.000 en 2014 a 460.000 en 2023, una baja del 41% en una década. Esta merma ya se vive “en tiempo real” en el nivel inicial y, de no cambiar el escenario demográfico, se trasladará a las escuelas primarias y secundarias en los próximos años.

El caso de Luján, ciudad de la provincia de Buenos Aires, se presenta como testigo de esta tendencia: en cinco años, la cantidad de chicos en jardines de infantes se redujo de más de 6.000 a 2.962 alumnos proyectados para 2026. La presidenta del Consejo Escolar local, Carla Lencioni, confirmó al diario El Civismo que la disminución es sostenida y está directamente ligada a la baja de nacimientos, que pasaron de 1.504 en 2020 a 1.090 en 2025, aunque remarcó que por ahora no se produjeron cierres de instituciones. Entre las alternativas que se analizan figura la ampliación de la oferta para niños más pequeños, incluso con la posibilidad de incorporar salas de 1 año, siempre bajo condiciones pedagógicas y de cuidado muy estrictas definidas por la Dirección General de Escuelas provincial.

La caída de la natalidad es señalada como el factor central y se inscribe en una tendencia nacional e internacional, pero no es el único elemento en juego. Durante la pandemia, cuando las clases presenciales se suspendieron, muchas familias optaron por mantener a las niñas y los niños en casa y no reinscribirlos en el jardín, decisión que algunos extendieron aun después del retorno a la presencialidad. A esto se suma el deterioro económico, que golpea con más fuerza a los jardines de gestión privada, donde la baja de matrículas es más notoria y está derivando en cierres de establecimientos y en una menor inscripción en carreras vinculadas a la educación inicial.

Cámaras del sector privado, como la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Buenos Aires (AIEPBA), advierten que la caída de alumnos pone en riesgo la viabilidad económica de muchos jardines. De acuerdo con sus estadísticas, en 2011 el promedio era de 23 alumnos por docente en el nivel inicial, número que hoy se ubica en 19 y que, de continuar la tendencia, podría descender a 12 alumnos por maestra o maestro hacia 2030. En el ámbito público, las autoridades educativas provinciales ya observan cambios operativos: fusiones de salas (jardines que tenían tres secciones hoy funcionan con una o dos), implementación de salas multiedad que agrupan chicos de 3 a 5 años y avances hacia la “universalización” de la sala de 3 años, que todavía no es obligatoria.

El fenómeno no se limita a Luján: en municipios del conurbano bonaerense como Lanús, Avellaneda o Vicente López, donde la población está más envejecida, se registran caídas de matrícula de hasta el 25% en el nivel inicial en los últimos cinco años. En localidades del interior de la provincia, una de las respuestas más frecuentes es la conformación de salas multiedad, mientras que en parajes rurales aparece el riesgo concreto de cierre de jardines por matrículas mínimas, ya que con un solo alumno menos una sección puede quedar por debajo del número requerido para sostener un cargo docente.

Frente a este nuevo escenario, la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense señala que ahora hay más vacantes disponibles en jardines de infantes, algo impensado una década atrás. En paralelo, en algunas zonas se mantiene la modalidad de Pareja Pedagógica —dos docentes por aula— pese a la menor cantidad de chicos, con el objetivo de mejorar la calidad del aprendizaje, especialmente en contextos vulnerables. También se impulsa la ampliación de la jornada: muchos jardines que funcionaban cuatro horas pasaron a desarrollar actividades durante ocho horas diarias, aprovechando que, al haber menos alumnos, comedores y espacios comunes resultan suficientes para sostener la jornada completa.

FUENTE LA OPINION.