En plena temporada de verano y con altas temperaturas, distintas lagunas bonaerenses utilizadas para el esparcimiento registran nuevamente presencia de cianobacterias, por lo que se lanzó una advertencia sanitaria para vecinos y turistas debido a los riesgos que estos microorganismos generan para la salud. La Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Autoridad del Agua, en el marco del Programa de Gestión Integral de Cianobacterias, informaron que hay espejos de agua con distintos niveles de riesgo, identificados mediante un sistema de banderas de colores.

En el mapa de alerta, varias lagunas recreativas aparecen en “rojo” (riesgo alto), como las de Chascomús, Gómez (Junín), Lobos y Monte, que en esta época del año reciben a cientos de visitantes los fines de semana. Otras lagunas, más vinculadas a la pesca o a paseos de cercanía, también muestran presencia de cianobacterias, entre ellas Sauce Grande (Monte Hermoso), Tablillas, Chis Chis y Las Barrancas (Lezama), Hinojo (Trenque Lauquen), La Salada (Pehuajó), Cuero de Zorro (Rivadavia y Trenque Lauquen), Juancho (Daireaux), La Salada (General Pinto), un sector del río Salado en 25 de Mayo y el lago de República de los Niños.

En la región, las lagunas Cuero de Zorro y El Hinojo se encuentran en alerta “naranja”, es decir, con riesgo medio, por lo que se aconseja evitar el contacto con las manchas verdes, higienizarse con agua limpia tras ingresar y no consumir alimentos que provengan de esos cuerpos de agua, con especial cuidado en niños y mascotas. En la misma condición se ubica la laguna de Juancho, mientras que La Salada de Pehuajó está en “rojo” (riesgo alto) y Cañadón, también en Pehuajó, en “amarillo” (riesgo bajo), en tanto que Laguna del Monte y Cochicó, en Guaminí, permanecen con bandera “verde”, sin riesgo para los bañistas.

Las cianobacterias son microrganismos que habitan lagunas y ríos y que, cuando se multiplican en exceso, tiñen el agua de un verde intenso y fluorescente, formando una capa continua sobre la superficie. Su proliferación se ve favorecida por la presencia de fósforo y nitrógeno procedentes de efluentes cloacales y fertilizantes agrícolas, y pueden producir toxinas que afectan piel, mucosas y sistema gastrointestinal, generando vómitos, diarrea, dolor de cabeza, debilidad muscular y alergias.

Frente a este escenario, las autoridades recomiendan no utilizar el agua de las lagunas afectadas para consumo directo ni higiene personal, no ingerir alimentos que provengan de esos espejos de agua y alejar a niños y mascotas hasta que la floración desaparezca. En los balnearios se dispuso un sistema de banderas sanitarias para informar el nivel de riesgo a quienes se acerquen a disfrutar de los espacios acuáticos durante la temporada estival.

fuente laopinion.