Christopher Hemming, de 47 años, se comunicó con el servicio británico de emergencias (999) cinco minutos después de apuñalar hasta la muerte a su expareja, Cheryl McKenna, de 44, en su vivienda de Redditch, Worcestershire (Reino Unido).
“Quiero reportar un asesinato… maté a mi novia”. Con esa frialdad, Hemming admitió el crimen poco después de cometerlo, el 11 de noviembre de 2024. El pasado lunes 21 de julio fue condenado a cadena perpetua con una pena mínima de 15 años.
El audio del llamado, difundido por la policía de West Mercia junto con la sentencia, revela una confesión perturbadora: “La apuñalé hasta la muerte en la cama”. Al ser consultado por el arma, respondió: “Está todavía en el dormitorio, se rompió” .
Hemming justificó su accionar con acusaciones contra McKenna: “Ella ha estado mintiendo… acostándose con otros hombres. La confronté. Trató de negarlo. Ya había visto las pruebas”. Admitió haber cometido el ataque “hace cinco minutos” .
Tras el crimen, el agresor utilizó el teléfono de la víctima para llamar a una amiga de la mujer y decirle: “Ojalá funcionara la cámara de este teléfono para poder mostrarte lo que he hecho”. Esa llamada fue catalogada como “extraña” y “realmente siniestra” por la amiga, quien inmediatamente alertó a la policía.
El arresto ocurrió mientras Hemming hablaba por teléfono, con las sirenas policiales de fondo. Al ser detenido, levantó ambas manos, visiblemente cubiertas con sangre.
La pareja se había separado a principios de 2024, aunque continuaban viviendo juntos en la misma casa.
Fuente: Infobae

