El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que el Gobierno argentino se mantuvo dentro del equilibrio fiscal con cifras más ambiciosas de lo previsto en el diseño del programa vigente, que comenzó en abril. Sin embargo, proyectó que para el próximo año, debido al aumento del peso de los intereses de la deuda, será necesario alcanzar un superávit primario equivalente al 2,2 % del PIB para cerrar el año en equilibrio fiscal.

Este requerimiento forma parte de la hoja de ruta acordada entre el Gobierno y el FMI en las últimas semanas, en la que ambos aprobaron que el Presupuesto 2026, que presentará el Ministerio de Economía dentro de unos 40 días, incluya un análisis exhaustivo de perspectiva y riesgos para la sostenibilidad fiscal en el tiempo. El acuerdo prevé también la intención de institucionalizar el déficit cero a través de una reforma legal, aunque dicho marco ya existe y requerirá ajustes.

El informe del organismo internacional, difundido un día después de que se aprobara la primera revisión de metas, indicó que alcanzar un superávit primario del 1,6 % del PIB resulta necesario para preservar la estabilidad financiera. En paralelo, recomendó adoptar un marco fiscal de mediano plazo y una evaluación integral de riesgos fiscales.

El FMI también destacó la necesidad de una disciplina fiscal continua y reformas estructurales en áreas clave como tributación, coparticipación e ingresos previsionales. Según las proyecciones del organismo, este superávit debería elevarse hacia un 2,5 % del PIB a mediano plazo, conforme aumenten los costos de los intereses y se eliminen restricciones cambiarias, con acceso renovado a los mercados internacionales de capital.


Fuente: Infobae