Un mecánico de 36 años fue condenado en Victorica, La Pampa, a un año de prisión en suspenso y al cumplimiento de reglas de conducta por el plazo de dos años, tras ser hallado culpable de amenazas agravadas por el uso de arma y tenencia ilegal de arma de fuego, en concurso real. La sentencia se dictó el 15 de abril de 2026.
Según surge del fallo, el episodio comenzó en un bar de Victorica cuando Pablo Guillermo Blanco, en aparente estado de ebriedad, se sentó en una mesa junto a otros tres hombres. A raíz de su comportamiento, el denunciante le pidió que cesara su conducta y, ante la situación, el propietario del local lo hizo salir a la vereda. Desde afuera, Blanco comenzó a golpear la puerta para volver a entrar y amenazó a la víctima, gritándole que saliera o “te hago bosta el auto”. El denunciante salió del bar, el imputado intentó agredirlo y aquel respondió dándole un golpe de puño.
Horas más tarde, ya en la madrugada del día siguiente, Blanco se presentó en el domicilio del denunciante. De acuerdo al relato judicial, llegó de manera agresiva, se bajó de su Renault Clío empuñando una pistola, cargó el arma y profirió amenazas del tipo “los voy a cagar a tiros, los voy a cagar matando, no van a vivir tranquilos”. El conflicto se dio por finalizado cuando el hermano de la víctima llegó al lugar junto a personal policial.
En la causa quedó acreditado que el agresor tenía y transportaba el arma de fuego sin estar autorizado como legítimo usuario, careciendo de habilitación legal para su tenencia y portación.
La condena fue dictada por el juez de control Carlos Espínola, quien homologó un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Nicolás Rojo Mateos, la defensora oficial María Soledad Trémboli y el propio acusado, que admitió su responsabilidad. En el marco de ese acuerdo, se estableció que Blanco deberá, durante dos años, someterse al cuidado y supervisión de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para personas en conflicto con la ley penal, fijar domicilio, cesar todo acto de perturbación hacia la víctima y abstenerse del consumo de estupefacientes y del abuso de bebidas alcohólicas.
Espínola consideró probada la participación de Blanco no sólo por su reconocimiento, sino también por otras evidencias independientes, entre ellas el análisis de su teléfono celular. En el dispositivo se halló un mensaje en el que el condenado relataba: “sí, lo fui a buscar anoche, salió él y el hermano, él salió con una pala, me bajé con el revólver y se metió disparando para adentro, y el otro se escondió atrás de una planta”.
FUENTE INFOPICO.

