Nino Adrián Bonivardo, comerciante pampeano de 41 años, fue condenado a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por estafas reiteradas en 202 hechos vinculados a la venta de paquetes turísticos. La Justicia lo declaró reincidente y detalló que el perjuicio económico total ronda los 900.000 dólares, afectando a más de 200 clientes y al dueño de la agencia para la que trabajaba.
El fallo fue dictado en un juicio abreviado por el Tribunal de Audiencia de Juicio de Santa Rosa, integrado por los jueces Carlos Besi, Gastón Boulenaz y Daniel Sáez Zamora. En la audiencia se homologó el acuerdo alcanzado entre el fiscal general Guillermo Sancho, los defensores particulares Rodrigo Villa y Seila Domínguez Ardohain, el propio Bonivardo y la representante de la querella, Mercedes Elena Maldonado. El imputado admitió su responsabilidad en la maniobra defraudatoria.
Según quedó acreditado, Bonivardo comercializaba en nombre de la empresa de turismo “Nuova Viajes” paquetes internacionales y salidas grupales a distintos destinos y fechas, incluidos viajes programados para 2025. Los clientes abonaban señas o el total del servicio, en efectivo, transferencias a cuentas personales del condenado o mediante billeteras virtuales. Sin embargo, el dinero nunca era girado a las operadoras mayoristas, lo que frustró los viajes y dejó sin cobertura a quienes habían pagado por sus vacaciones.
El propietario de la agencia, Daniel Pansa, también resultó fuertemente afectado, ya que la operatoria de Bonivardo generó un doble perjuicio: a los turistas que se quedaron sin sus viajes y al negocio que debía responder frente a los reclamos. Aunque algunos clientes habían contratado directamente con Pansa, el tribunal destacó que era Bonivardo quien manejaba la operatoria diaria y, en definitiva, se apropió de los fondos.
El fallo describe episodios críticos, como el ocurrido en octubre de 2024 con grupos de pasajeros que se encontraban en Cuba y Punta Cana. Ante el descubrimiento de que los pasajes eran falsos, Pansa debió costear de su bolsillo los vuelos de regreso a la Argentina para que los turistas pudieran volver. El perjuicio calculado incluyó aproximadamente 74.660.824 pesos, 594.175 dólares y 600 euros a los clientes, más unos 200.000 dólares en perjuicio directo al dueño de la agencia.
La investigación expuso además un entramado de engaños digitales. Se detectó la creación de correos electrónicos falsos para simular comunicaciones con empresas como Europamundo y Aerolíneas Argentinas, utilizando direcciones apócrifas como “noresponder@aerolineasargentinasar.com”, que la propia aerolínea desmintió como parte de sus dominios oficiales. Pericias de la División de Análisis de Telecomunicaciones de la Policía provincial vincularon parte de esos correos con una dirección IP asignada a Bonivardo.
Uno de los engaños más llamativos se produjo cuando un grupo de pasajeros debía viajar al exterior. Bonivardo les informó que la combi que los trasladaría al aeropuerto había chocado con una vaca cerca de Quemú Quemú y que las personas involucradas estaban internadas en General Pico, motivo por el cual perderían el vuelo. Un informe policial posterior confirmó que ese accidente nunca ocurrió y que se trató de una excusa para encubrir la inexistencia de reservas.
Para los magistrados, en los 202 hechos analizados quedaron configurados todos los elementos del delito de estafa: ardid o engaño, error de la víctima, disposición patrimonial y perjuicio económico concreto. El tribunal remarcó que la maniobra se basó en ofrecer servicios turísticos con la falsa apariencia de cumplimiento, generando en los clientes una confianza que nunca se vería reflejada en servicios reales.

