La emblemática marca de zapatillas John Foos inició el cierre definitivo de su planta industrial ubicada en Beccar, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires, tras más de 40 años de producción local, para reconvertirse en importadora de calzado desde China. El desmantelamiento de la fábrica, situada sobre la calle Neyer al 700, se aceleró durante el último año: de casi 400 trabajadores registrados en 2023, hoy quedan alrededor de 50 empleados, que denuncian presiones e irregularidades en el proceso de salida.
Según relatan los operarios, la firma dejaría de fabricar a fines de abril de 2026 y está ofertando indemnizaciones que apenas rondan el 60% de lo establecido por la legislación laboral vigente. Una vez cerrada el área de producción, la compañía –que opera bajo la razón social Flingday S.A.– mantendría solo una estructura mínima destinada a tareas administrativas y comerciales. Así, John Foos pone fin a más de cuatro décadas de presencia industrial en el cordón norte del Gran Buenos Aires, donde llegó a producir miles de pares diarios y a abastecer una red superior a mil puntos de venta en todo el país.
La decisión se inscribe en un proceso más amplio de empresas que reducen o paralizan su producción local para sustituirla por importaciones provenientes de China. En los últimos meses, la histórica fábrica de vidrio Rigolleau, con planta en Berazategui, provincia de Buenos Aires, recortó parte de su elaboración nacional, avanzó con despidos y anunció que comenzará a traer vajilla terminada desde el gigante asiático.
Este cambio de estrategia empresarial se da en un contexto de fuerte caída del consumo interno y creciente competencia de productos importados de menor costo, tras un 2025 en el que muchas firmas reportaron balances con pérdidas millonarias; en el caso citado, superiores a 5.500 millones de pesos. La apertura de las importaciones, sumada al derrumbe de la demanda, también impactó en otras compañías de larga trayectoria en el país: la brasileña Baterías Moura decidió cerrar dos líneas de producción, mientras que Lumilagro avanzó con decenas de despidos y comenzó a traer parte de sus productos desde China.
En este mismo escenario, semanas atrás el presidente de Georgalos, Miguel Zonnaras, confirmó que ya se fabrica en China una línea de su golosina más conocida, el Flynn Paff, que luego se importa para su comercialización en el mercado local. La reconversión de John Foos, de fabricante a importador, se suma así a una serie de movimientos que reconfiguran el mapa industrial bonaerense y plantean interrogantes sobre el futuro del empleo manufacturero en la región.
FUENTE DATATRENQUE.

