Los jabalíes, una especie invasora que se expande sin control en zonas rurales de la Argentina, ya provocan pérdidas anuales estimadas entre US$1.400 y US$1.600 millones, según advirtieron especialistas del sector agropecuario. El daño alcanza cultivos, silobolsas, alambrados e infraestructura productiva, y se combina con un fuerte impacto ambiental sobre la fauna nativa.
Francisco Peschio, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que estos animales se reproducen con gran rapidez, se adaptan a distintos ambientes y pueden cruzarse con cerdos domésticos. De esos cruces surgen los llamados «chanchos malos», que conservan el comportamiento agresivo y la capacidad de expansión del jabalí, lo que complica aún más su control en el territorio.
Más allá del perjuicio económico, los jabalíes representan un riesgo para la salud pública: pueden transmitir enfermedades como triquinosis, peste porcina y otros parásitos. También aumentan la ocurrencia de accidentes de tránsito en rutas y caminos rurales y, en algunas situaciones, llegan a atacar a personas y a animales de producción.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el control de la plaga requiere un trabajo coordinado entre el Estado nacional, las provincias, los municipios, los productores rurales, las universidades y los organismos científicos. Entre las medidas que se proponen figuran el uso de trampas, la caza controlada bajo protocolos estrictos y la implementación de controles sanitarios rigurosos para limitar la propagación de enfermedades asociadas a esta especie.
Fuente Informativa: Distrito Interior
