El comerciante santarroseño Carlos Molina, conocido como “El Negro”, recuperó su libertad después de pasar cuatro meses detenido en La Plata, en el marco de una causa federal por trata de personas con fines de explotación sexual, de la que finalmente fue desvinculado y quedó libre de culpa y cargo. La investigación determinó que su única relación con la organización era ser propietario de tres departamentos que la banda alquilaba de forma temporaria a través de aplicaciones como Booking.

Su abogado defensor, César Albarracín, calificó el caso como “una locura” y “un absurdo”, y remarcó que la causa se originó en Buenos Aires, donde se seguía a una red que captaba mujeres y las trasladaba a distintos puntos del país para que ejercieran la prostitución. Según explicó, la estructura estaba principalmente vinculada a una mujer de apellido Ábalos y a Elizabeth Rodrigo, madre de la vedette Ayelén Paleo, quienes se ocupaban de la logística y la difusión de los servicios sexuales, mientras que Molina quedó implicado “de rebote” solo por figurar como titular de los inmuebles ubicados en la calle Plumerillo, casi avenida Luro, en Santa Rosa.

La prueba que resultó determinante para el sobreseimiento fue el análisis del celular del comerciante, donde se comprobaron años de conversaciones con turistas y familias que alquilaban los departamentos de manera legítima, sin vínculo alguno con la red de trata. Albarracín sostuvo que esto corroboró la versión de su defendido, quien desde el primer momento afirmó que desconocía por completo las actividades ilícitas que determinadas personas realizaban en sus propiedades.

Ya de regreso en Santa Rosa, Molina describió la experiencia como “una tormenta” y aseguró que vivió “una pesadilla” desde el allanamiento en su domicilio particular. Contó que el mismo día entregó su celular, su computadora y toda la información requerida “porque sabía que era inocente”, y reconoció que “se comió un garrón”, aunque intentó atravesar del mejor modo posible el tiempo que estuvo alojado en una cárcel bonaerense.

El comerciante subrayó que, al tratarse de alquileres temporarios publicados por plataformas, muchas veces recibe familias y nunca se les pregunta a los inquilinos “de qué trabajan”. Afirmó que recién se enteró de la maniobra de la organización criminal cuando efectivos policiales llegaron a buscarlo y quedó detenido, lo que generó un fuerte impacto social en Santa Rosa, una ciudad donde “todos se conocen” y el caso alcanzó repercusión nacional.

Pese al daño sufrido, Molina destacó el apoyo de quienes confiaron en su palabra y adelantó que su objetivo ahora es volver a enfocarse en el trabajo, tanto con la parrilla como con los departamentos. Su abogado adelantó que, una vez que la sentencia quede firme, el comerciante podría iniciar un reclamo de indemnización por la privación ilegítima de la libertad, aunque Molina deslizó que, de recibir una compensación económica, su intención sería donar ese dinero a una institución de bien público y concentrarse en limpiar su nombre y reconstruir su vida cotidiana.

fuente infopico.