Análisis y testimonios de los datos del último trimestre de 2024 de la Encuesta Permanente de Hogares.

Graciela Flitt es psicóloga y, a los 73 años, tiene agenda completa aunque está jubilada. “El último turno lo voy a dar desde el cajón”, bromea. Para conversar con ella hay que hacer varios intentos porque casi no tiene espacios. Atiende de martes a viernes, ocho turnos por día, y a la vez supervisa a colegas. Su caso no es la excepción: forma parte del 15,47% de jubilados que continúan trabajando en la Argentina, de acuerdo con los datos del último trimestre de 2024 de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

La experiencia que le dan a Flitt sus 48 años de profesión y la alta demanda que por estos días tienen los consultorios no la dejan aflojar. Todo lo contrario. “Atiendo personas de edades muy diversas: muchas personas de mi edad y más, que para el psicoanálisis es toda una novedad”, cuenta. Pero también trabaja con los más jóvenes. “Atiendo adolescentes que tienen los celulares más modernos, que están adictos a chat GPT, pero no se dan cuenta que en realidad luchan en su cabeza con mandatos del éxito, del prestigio, del cuerpo que son del siglo pasado. Su problema no es la inteligencia artificial sino la inteligencia emocional”, dispara con una lucidez asombrosa. Tiene dos hijos y un nieto, Toribio, de cuatro años. “Me dicen que soy generación silver, pero nosotros las canas o las usamos o nos las teñimos. También somos una generación que le inculcó a sus hijos el amor al trabajo. Por eso no me jubilo de verdad. Me imagino que se jubila quien trabajó 30 años en una oficina y está harto, no alguien que ama lo que hace. Salvo que me discapacite en lo referente a la palabra o que por algún golpe de la vida no pueda seguir, no me pienso retirar”, asegura. A la luz de un análisis de LA NACION Data sobre la información relevada por la EPH, es posible afirmar que jubilarse como sinónimo de dejar efectivamente de trabajar es algo que ocurre cada vez más cerca de los 80 años. Este fenómeno se explica por varias razones, señalan los especialistas. Por un lado, pesa el factor económico: los jubilados que cobran la mínima, sobre todo, requieren de otros ingresos o de algún tipo de ayuda. Pero no es el único motivo: gracias al aumento de la esperanza de vida y del bienestar en la etapa adulta, más personas de más de 60 o 65 años, según el género, buscan mantenerse activos, conectados con el mundo productivo, algo que hace a su valoración personal y al lugar que sienten que ocupan en su entorno y en la sociedad.

El fenómeno no dejó de crecer en los últimos años. En 2021, solo el 11,9% de los jubilados trabajaban, en contraste con el 15% actual. Y los números solo contemplan el empleo registrado. El porcentaje es mayor incluso entre los jubilados más jóvenes: el 24,3% de los menores de 70 años trabajan (mujeres mayores a 60 y hombres mayores a 65). En tanto, se mantienen en actividad el 13,3% de los que tienen entre 70 y 79 años. Entre los mayores de 80, el número baja al 2,5%. Hay otro dato que resulta relevante: según la EPH, el 44% de las personas jubiladas no dependen exclusivamente de la jubilación. Es decir, tienen al menos una fuente de ingresos alternativa, ya sea trabajo, indemnización por despido, seguro de desempleo, planes sociales, subsidios, ayuda en dinero de iglesias, ONG, alquileres, ganancias de negocios, intereses, rentas u otros.

La Anses dispone que las personas jubiladas pueden volver a trabajar en relación de dependencia o como autónomos y cobrar sus haberes sin limitación. No obstante deben realizar los aportes y contribuciones previsionales de su sueldo como trabajadores activos (11% en concepto de aportes al Fondo Nacional de Empleo). A sus 79 años, Juan Manrique se mantiene en actividad pese a estar jubilado. “No trabajo como a mis 20 años, pero ya tengo mis clientes. Además, no hay mucha gente joven en este oficio”, comenta este plomero que no se queda quieto. “Voy a seguir trabajando porque es lo que me mantiene sana la cabeza. Además, es imposible pensar vivir solo con la jubilación. Mi esposa es docente jubilada. Tiene 76 y sigue trabajando, da clases particulares en casa” relata. Según la EPH, los ingresos provenientes del trabajo representan más de la mitad de los ingresos para el 39% de los jubilados que siguen en actividad, sin considerar otras fuentes de entrada de dinero.

La estrella impensada de la empresa

Raquel Pachter no solo trabaja en la agencia creativa Mobile First, sino que se convirtió en la estrella de la empresa. Durante la mayor parte de su vida se dedicó a vender oro en la calle Libertad. Arrancó joven, a los 14 años. Después, dejó la joyería y trabajó como cajera en un local de la marca de su familia, 47 Street. Cuando falleció su marido, se alejó del mundo laboral. Hace unos años volvió al ruedo y hoy, a los 90, no la para nadie. “Mi abuela llevaba más de 20 años retirada. Un día la llamé y me dijo que estaba aburrida. Le pregunté ‘¿por qué no venís a tomar un café a la oficina?’ Y vino, estuvo divino”, recuerda Kevin Kogan, director de la agencia. “¿Puedo volver en dos días?” le consultó su abuela. La misma pregunta se repitió a la semana siguiente y se hizo habitual. “Hasta que en un momento le dije ‘¿Por qué no venís a trabajar conmigo?’ Ella siempre fue muy activa y con una energía increíble, así que cuando se lo propuse, aceptó sin dudarlo. Así comenzó esta aventura juntos y, desde entonces, ha sido una experiencia increíble compartir dos días a la semana con ella”, cuenta Kevin.

“La abuela Raque”, así la conocen en redes sociales, se sumó entusiasmadísima al equipo de trabajo, donde el promedio de edad es de 25 años. No solo resuelve tareas diarias sino que sorprende con su carisma y naturalidad frente a las cámaras cuando participa de los contenidos de la agencia para Instagram y TikTok. Durante la primera reunión de trabajo, la notaron callada. Pero cuando terminó, hizo una minuta del encuentro y les dio a todos un feedback que los dejó asombrados. “Alegra con su presencia y con su energía. Nos enseñó que la edad no define el valor que podés aportar. Además, su historia ha inspirado a muchísimas personas dentro y fuera de la empresa. Nos recuerda que siempre se puede empezar algo nuevo”, dice su nieto. Para ella, volver al trabajo implicó una suerte de renacer. “Significa salir de mi casa, cumplir una tarea que me hace sentir bien”, resume.

FUENTE: LANACION