Por Ximena González.
Hoy decido romper el silencio. No solo por el dolor de haber perdido a mi mamá, Celia Iglesias, sino porque la causa judicial contra Kevin Ezequiel Romero ha revelado datos que la sociedad debe conocer para que este «homicidio» no quede en la nada. Tras analizar las pruebas que ya forman parte de la causa, quiero agradecer el correcto accionar de la Fiscalía. Su trabajo está permitiendo que la verdad salga a la luz y que de seguir por ese camino puede lograr que los hechos no queden impunes.
Hoy sabemos con certeza que no estamos ante un simple «accidente». Fue el resultado de una cadena de decisiones conscientes que terminaron con la vida de mi mamá:
«Kevin Romero no tuvo un accidente. Salió a la calle en una moto ‘fantasma’, sin frenos legales y con el cuerpo lleno de cocaína y marihuana. Lo que es peor: los vecinos vieron la droga, pero en los papeles de la policía desapareció. Mi madre murió por una violencia equivalente a una caída de un edificio, y no vamos a permitir que la burocracia oculte la verdad.»
- Conducción bajo efectos de drogas: El Informe Toxicológico de Orina N° 1018856 realizado en el “Hospital Dr. Abraham Félix Piñeyro” donde fue atendido, fue contundente: dio positivo para COCAÍNA y MARIHUANA. El mismo Romero reconoció ante profesionales de la salud su consumo, todo consta en la historia clínica.
- Lo más indignante (La Droga Desaparecida): Vecinos que estuvieron en el lugar testificaron en la causa haber visto droga entre las pertenencias de Romero, “pero mágicamente, esa evidencia desapareció y tampoco figura en el informe que la policía entregó a la fiscalía”. ¿Quién protege al responsable? La droga estaba ahí y desapareció
- Clandestinidad total y Desprecio por la Vida: Circulaba en un vehículo «fantasma». Sin patente, sin seguro, sin registro y, lo más grave, él no posee licencia de conducir. Salió a la calle despreciando la vida de los demás y cualquier norma de seguridad.
- Velocidad criminal y el impacto de la violencia: Circulaba a casi el doble de lo permitido en una bocacalle (más de 50 km/h). El impacto fue tan brutal que le provocó a mi mamá un tórax inestable y hemotórax masivo; las lesiones «gritan» la velocidad a la que venía.
Mi mamá no tuvo oportunidad. El daño fue tan masivo que su muerte fue inmediata. No vamos a permitir que se catalogue como un «accidente simple». Fue un Homicidio.
Justicia es que la ley se cumpla. Justicia es que no nos mientan más.

