Un hombre y una mujer fueron condenados por el delito de estafa tras engañar a un comprador con la venta de un camión. La sentencia, dictada en el marco de un juicio abreviado, establece que deberán restituir los 10.000 dólares entregados por la víctima. Un tercer implicado en la causa aún no ha sido formalmente acusado.
La resolución fue homologada por el juez de control de Santa Rosa, Néstor Daniel Ralli, a partir de un acuerdo consensuado entre la fiscala Paula Arrigone y el defensor particular, Gastón Gómez, con la aprobación de los imputados. De esta manera, Estrella Traico, de 37 años, y Pablo Demetrio, de 42, admitieron su culpabilidad en el hecho.
Las penas impuestas difieren debido a los antecedentes de cada uno. Traico, sin prontuario penal, recibió una condena de un año de prisión en suspenso y recuperó su libertad hace dos semanas. Por su parte, Demetrio, con antecedentes penales registrables, fue sentenciado a cinco meses de prisión de cumplimiento efectivo y continuará bajo prisión preventiva.
El damnificado, un hombre oriundo del Gran Buenos Aires, fue notificado sobre el acuerdo y expresó su conformidad, especialmente con la reparación económica de los 10.000 dólares que había perdido en la estafa.
La mecánica del engaño
La investigación fiscal demostró que a finales de abril, la víctima contactó a través de Facebook a un usuario identificado como ‘David Jesús’, interesado en la publicación de un camión Scania modelo 2012.
La conversación continuó por WhatsApp, donde acordaron la operación: un pago de 10.000 dólares y el resto en 70 cuotas de un millón de pesos. El 6 de mayo, el comprador arribó a la terminal de ómnibus de Santa Rosa, donde fue recibido por un sujeto que se presentó como ‘Marcelo’.
Este individuo lo transportó en una camioneta Toyota Hilux hasta el lugar donde supuestamente se encontraba el camión. Allí, la víctima entregó el dinero en efectivo. Con la excusa de finalizar los trámites, ‘Marcelo’ le retuvo el documento de identidad y lo llevó de regreso a la terminal, prometiendo pasar a buscarlo a las siete de la mañana. Sin embargo, los estafadores cortaron toda comunicación y nunca regresaron.

