La tradicional fábrica de termos Lumilagro, ubicada en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, atraviesa una transformación profunda de su modelo productivo y comercial, que implicó un fuerte recorte de personal y el traslado de buena parte de su producción al exterior. Fundada por cuatro familias y hoy conducida por la cuarta generación de los Nadler y los Suranyi, la empresa llegó a ser la única fábrica de termos de vidrio de América y un emblema del mate en el país.

Según explicó su director ejecutivo y propietario, Martín Nadler, la firma llegó a tener 300 empleados directos y 50 indirectos en 2013, pero en los últimos años la caída de ventas y la competencia de productos importados y de contrabando obligaron a un ajuste drástico. En 2022 contaban con 220 trabajadores y, mediante un proceso de retiros voluntarios que el empresario definió como “dolorosísimo”, se redujo la dotación a 50 empleados directos y 50 indirectos. Nadler relató que debió despedir a personas que lo conocían “desde los 5 años”, aunque afirmó que el plantel comprendió que las medidas apuntaban a garantizar la continuidad de la empresa.

El directivo señaló que en el país se consumen alrededor de 4 millones de termos por año, pero solo desde Paraguay ingresó una cantidad similar, a lo que se suma el ingreso por el norte de termos de origen dudoso. Denunció que muchos de esos productos son “tóxicos y truchos”, ya que al contacto con el agua caliente desprenden metales cancerígenos, y cuestionó la falta de controles estatales frente al contrabando y la política de abaratar precios “sea como sea”. Esa avalancha de mercadería golpeó en particular al termo de vidrio, que históricamente fue el producto más vendido de la compañía.

Actualmente las ventas de Lumilagro se reparten en partes iguales entre termos de acero y de vidrio, cuando el vidrio solía triplicar al acero en volumen. La firma registra una caída de ventas del 50%, pese a que, en contextos de recesión, el consumo de termos suele sostenerse por el lugar central del mate en la vida cotidiana. Frente a este escenario, en la planta de Tortuguitas se dejó de fabricar termos de vidrio y se redujo a la mitad la producción de termos de acero.

En paralelo, la empresa modificó su esquema productivo: las ampollas de vidrio ahora se importan de India y Vietnam, mientras que los termos de acero se fabrican en China. Nadler contó que la decisión de producir en China se tomó hace cuatro años, tras un largo proceso para seleccionar una planta que cumpliera con los estándares de calidad buscados. Indicó que mandar a fabricar al exterior permitió un salto en calidad por economía de escala y una reducción de costos cercana al 15%, lo que se traduce en termos más baratos y, según la empresa, de mejor calidad para el consumidor.

El ejecutivo recordó que en 2005 comenzaron a ingresar termos de acero de baja calidad desde China, con materiales tóxicos prohibidos, y que en 2015 se consolidó la presencia de termos extranjeros que, por su perfil aspiracional, contribuyeron a que el mercado aceptara precios más altos. También repasó que la compañía atravesó momentos críticos, como en 1999, aunque la devaluación de 2001 revirtió parcialmente la situación al volver más competitiva a la industria local, generando un ciclo favorable entre 2002 y 2013, período en el que batieron récord de ventas de termos de vidrio.

De ese recorrido surgió Luminox Pampa, la línea de termos con la que Lumilagro busca competir a nivel global. Nadler relató que organizó grupos de consumidores para comparar el desempeño de los productos de la marca frente a la competencia y detectar qué valoran al comprar. Sobre esa base diseñaron un termo que la empresa presenta como más liviano, resistente, con buen nivel de conservación del agua caliente, pico cebador y un vertido que describen como “celestial”. Según la firma, ya duplicaron las ventas con ese lanzamiento y hoy el producto se vende también al mercado latino en Florida, además de Chile, España, Francia y Australia, con la expectativa de duplicar las exportaciones este año.

De cara al futuro, Lumilagro planea abrir locales propios en distintos puntos del país. El primer punto de venta está previsto en el shopping OH Buenos Aires, en la capital provincial, hacia el segundo semestre de este año. El objetivo declarado es llegar a 2030 con unos 15 locales en las principales ciudades y fortalecer el contacto directo entre el consumidor y la marca.

Mientras tanto, la planta de Tortuguitas se reconvirtió: hoy fabrica una parte de los termos de acero y se dedica a la personalización de termos y botellas térmicas con serigrafías de clubes de fútbol y personajes de Disney, a partir de un acuerdo reciente con la compañía de entretenimiento. La empresa analiza si continuará produciendo las botellas térmicas en el país o si seguirá importándolas. Nadler no descartó retomar la fabricación local de termos en caso de que vuelva a ser conveniente, por ejemplo ante un cambio en el tipo de cambio, aunque admitió que la reconversión implicó dejar atrás una planta que supo ser modelo para adoptar un esquema de negocios muy distinto.

FUENTE DISTRITO INTERIOR.