En la mitología de la Antigua Roma, Hércules e Ificles eran hijos mellizos de una misma madre, pero de padres diferentes. Es el mito de una cultura que sin embargo tiene, aunque infrecuentemente, certezas en la realidad. Existen unos veinte casos documentados en el mundo, y uno de ellos se dirimió en un litigio desarrollado en uno de los juzgados civiles de los Tribunales trenquelauquenses.

Por razones obvias, que tienen apoyo en el derecho a la intimidad personal y familiar, más aún que al iniciarse el pleito se trataba de menores, ambos varones, es que se mantiene la reserva sobre los datos filiatorios de los protagonistas de la querella judicial.

Todo comenzó en 2008, cuando es impugnada la paternidad de uno de los chicos, entonces de tres años, en la creencia de alguien de que era hijo suyo, por lo que se dispone un estudio de ADN, prueba que inapelablemente contiene toda la información genética perteneciente a cada ser humano. La misma se realizó en la Fundación Favaloro, arrojando un resultado concluyente.

Determinó, con un porcentaje del 99,99 %, que uno de los niños era hijo del padre que lo había reconocido, y el otro, era compatible con el que impugnaba la paternidad y lo reclamaba como propio. Un nuevo examen de histocompatibilidad genética lo corroboró.

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA
¿Cómo es posible que se diera semejante situación? La ciencia lo explica señalándolo como un fenómeno biológico conocido como superfecundación heteropaternal, es decir, que la madre tuvo relaciones sexuales con dos hombres durante el mismo ciclo menstrual, resultando la fertilización de dos óvulos por espermatozoides de individuos distintos.

Al someterse al peritaje del ADN, quedó confirmado que tenían padres diferentes, siendo gestados al mismo tiempo en el vientre materno. A mayor abundamiento, esto se produce cuando una mujer libera dos óvulos en un período muy corto del mismo ciclo menstrual y ambos son fertilizados por espermatozoides de diferentes hombres.

Los casos de mellizos de diversos padres son extremadamente raros, contabilizándose unos veinte verificados en diversos países del mundo, entre ellos, Estados Unidos, Colombia, Brasil, y Vietnam. También como un suceso inusual quedó demostrado en el juicio entablado en el ámbito de los Tribunales de Trenque Lauquen.

La petición de uno de los abogados intervinientes en el caso es que, a los menores, se les asignara sólo el apellido de la madre. Lo fundamentaba en que, al comenzar la escuela, ser mellizos, y tener dos apellidos distintos, les iba a complicar su escolaridad, dando lugar a situaciones no queridas. De ese modo, se los preservaba de tener que dar explicaciones sobre el tema.

Finalmente, la justicia local no adhirió a ese planteo, haciendo lugar, en junio de 2010, a la demanda por reclamación de filiación, basada en el categórico resultado del ADN, por lo que ordenó la rectificación de la partida de nacimiento del menor del que se reivindicaba su paternidad, para que cada uno de los chicos llevara el apellido de sus respectivos padres.

FUENTE DATA TRENQUE.

Escribe Hernán Sotullo