En el marco del Día de las No Dietas, crece el debate en torno a los modelos tradicionales de alimentación y su impacto no solo en el cuerpo, sino también en la salud mental. Cada vez más especialistas advierten que el enfoque basado en la restricción y el control estricto no siempre ofrece resultados sostenibles y, en muchos casos, puede derivar en una relación conflictiva con la comida.

En este contexto, la kinesióloga Noe Previtera —egresada de la Universidad Nacional de Córdoba, con especialización en psicología de la alimentación en Estados Unidos y un posgrado en neurociencias enfocado en el comportamiento compulsivo y obsesivo con la comida en la Universidad Federal de Río de Janeiro— plantea una mirada diferente. Desde su experiencia profesional y su trabajo en redes, donde difunde contenido con respaldo científico, sostiene que las dietas pueden activar mecanismos que terminan generando más descontrol, ansiedad y conductas alimentarias desordenadas.

Según explica, el problema no radica únicamente en qué se come, sino en cómo se construye el vínculo con la comida a lo largo del tiempo. La restricción, muchas veces iniciada desde edades tempranas, puede generar respuestas del organismo asociadas a la “escasez”, aumentando la sensación de hambre, la ansiedad y la posibilidad de episodios compulsivos.

Además, remarca que gran parte de las personas permanece durante años en un mismo ciclo: dieta, descenso de peso y posterior recuperación, sin lograr una estabilidad real. Frente a esto, propone un cambio de enfoque basado en la reconexión con el cuerpo, el registro de las señales de hambre y saciedad, y el acompañamiento profesional para reconstruir hábitos de manera sostenida.

Para profundizar en esta temática, conocer cómo influyen las dietas en el comportamiento alimentario y qué alternativas existen hoy para mejorar la relación con la comida, dialogamos con Noe Previtera.

A continuación, escuchá la entrevista completa: