Lorena, la mamá de la víctima, comparte el calvario que atravesó desde que su hija, oriunda de Trenque Lauquen, fue abusada a los 9 años por su propio primo, entre 2012 y 2013. Aquel joven, de 21 años en ese entonces, fue juzgado y condenado por abuso sexual simple con una pena de un año y dos meses de prisión. Sin embargo, ese fallo fue revocado por una instancia de apelación en la provincia de Buenos Aires, que lo absolvió y dejó libre al acusado.

En su relato, Lorena expresa una angustia profunda: jamás pensó que la casa de un familiar pudiera convertirse en un escenario de peligro para su hija, un lugar que suponía seguro. La impotencia de enfrentarse a un proceso judicial tan doloroso, y el hecho de que el agresor fuera un familiar, la marcaron para siempre.

Durante años, la familia creyó que ya no quedaba ninguna salida legal. Aunque la condena inicial fue firme, la absolución por apelación dejó abierta una herida que jamás cerró. Pese a no contar con representación legal privada —solo asistidos por el Ministerio Público Fiscal— interpusieron un recurso extraordinario ante la Suprema Corte bonaerense, pero la mayoría de los jueces falló en su contra, dejando sin efecto la condena anterior.

Finalmente, la Corte Suprema de la Nación habilitó una nueva etapa: ordenó reabrir la causa, al considerar que la absolución anterior estaba mal fundamentada. Esa decisión representa un nuevo horizonte para Lorena, su hija y quienes la acompañan en esta lucha.

Para Lorena, la noticia es un respiro y un símbolo: un llamado a que el Estado revise con seriedad los delitos contra la integridad sexual de menores. No se trata solo de justicia para su hija, sino de fijar un precedente en casos complejos como este.


Fuente: DataTrenque.